Crisis del Estado de Bienestar, cuestión nacional y sociedad alternativa es un sugestivo texto publicado en EZPALA Ezker Abertzaleko Aldizkaria. Publicación de la Izquierda Abertzale. (Pedro Egaña,nº 2-1.esk. 20.006 Donostia) nº 3 , ocupando 13 páginas de un cuadernillo central. Su autor es el Profesor titular de Estructura Económica en la Universidad del País Vasco Antxon Mendizabal

      4. La Cuestión Nacional

      El análisis de la vieja sociedad fordista exige también mencionar los aspectos políticos, culturales e ideológicos que se integran en su realidad social. Recogeremos aquí de manera resumida, aquellos aspectos políticos y culturales que hacen referencia a su "dimensión nacional" .

      El modelo fordista legitimiza y consolida el Estado-Nación. La estandarización de la producción y la centralización del poder exigido por la existencia de un marco de regulación al nivel del Estado-Nación enmascara las relaciones de dominación respecto a las nacionalidades diferenciadas y más concretamente las relaciones políticas y lingüístico-culturales de dominación. La limitada esfera social cristalizada en los Estados-Nación al amparo de la regulación fordista sirve de coartada para sus proyectos económicos, ecológicos, territoriales, militares y político-culturales. (4) De esta manera el modelo fordista fue un eslabón espacio-temporal de un macro-modelo de V siglos de dominación occidental erigido sobre la explotación económica y el arrasamiento de los pueblos y comunidades del planeta.

      Ese primer mundo que practicó el genocidio sistemático de las poblaciones autóctonas de Australia y del Continente Americano,que diezmó con grandes hambrunas las poblaciones asiáticas; que sometió a relaciones esclavistas y al trabajo forzado a las poblaciones africanas, se ha cimentado sobre la desvertebración, aplastamiento y destrucción de una gran parte de las comunidades y pueblos autóctonos en sus territorios de origen.

      Así, los modernos estados nacionales integrarán estructuralmente, en lo que se refiere a las nacionalidades diferenciadas, la limpieza étnica, el racismo mas virulento, el aplastamiento político-militar y fuertes componentes de fascismo político, en la propia naturaleza de su existencia.

      Esta cuestión adquiere especial relieve cuando consideramos el enorme bagaje ideológico-cultural de dominación acumulado en la práctica nacionalista- imperial de viejos Estados-Nación que como España, Francia y Gran Bretaña, están por una parte en los mismos cimientos del macro-modelo histórico de dominación mundial y por otra tan implicados en nuestra realidad actual.

      La internacionalización de la estandarización fordista en el conjunto de los paises desarrollados y la hegemonía de los Estados Unidos tras la derrota alemana en la Segunda Guerra Mundial explica la progresiva imposición mundial, a partir de 1.945, del modelo americano de la vida social (American way of life). La sociedad fordista funciona pues en base a la aceptación universal de la cultura norteamericana, cristalizando una sociedad de individuos consumidores-productores, intercambiables, que vivirán buscando fortuna individual donde "se viva mejor", desracinados y desprovistos de todo sentido de solidaridad, comunidad o ser social, en base a la aceptación en cada momento de los cánones de prestigio, categorías y elementos lingüístico-culturales del imperialismo mas fuerte. (5)

      La homogeneización derivada de este proceso de imposición universal de la lengua y cultura de los Estados Unidos afecta directamente a la diversidad humana del Planeta, poniendo en peligro la supervivencia de las lenguas y culturas mas indefensas. De esta manera, los Estados-Nación utilizan la fuerza del Estado para neutralizar un proceso de internacionalización cultural que erosiona su identidad. Sin embargo, esta situación se agrava en los pueblos oprimidos y en las nacionalidades diferenciadas en el interior de los Estados-Nación, que deben afrontar (careciendo además de medios) para salvar su identidad, la doble acción del proceso de internacionalización y la agresión del Estado-Nación. Aquí, las tendencias uniformizadoras derivadas de la centralización del poder y de la estandarización de la producción fordista fortalecen la agresión aniquiladora de los Estados-Nación y la asimilación forzada a la que se ven obligadas las nacionalidades carentes de soberanía.(6)

      • El fordismo modeló la cultura del sindicalismo y de la izquierda de los paises industrializados, generalizando una noción de "progreso" que tenía tres vertientes significativas:
      • Una noción "general de progreso" y desarrollo que los identificaba al crecimiento económico y al avance tecnológico. Corresponde, en su versión marxista, a una considerable porción de militantes y pensadores/as de esta última corriente que asociaban progreso con desarrollo de las fuerzas productivas y con las cada vez mayores marcos territoriales en los que se cristalizaba la producción y consumo capitalistas. Con esta base ideológica, esta izquierda política y sindical se opone (en nombre del citado desarrollo de las fuerzas productivas) a los movimientos reales de emancipación (y en particular a sus formas nuevas) que cuasi siempre centran su objetivo en la transformación de las relaciones de dominación.
      • Una noción de "progreso social" que se identificaba cuasi exclusivamente al crecimiento del poder adquisitivo de los trabajadores/as y a la expansión de la sociedad de consumo.
      • Una noción de "progreso del Estado" que lo identifica con el bien general. Esta versión de progreso convertida en acervo histórico de la izquierda fordista hace abstracción del análisis marxista que plantea el "carácter de clase" y la función de "dominación política" de todo Estado, legitimizando de manera especial la dominación del Estado-Nación sobre las nacionalidades diferenciadas.

      Esta noción del pensamiento de la izquierda fordista que sitúa al sector público como garante del interés general, enmascara los proyectos económicos, políticos, culturales, militares y lingüísticos sobre los que el Estado-Nación asienta la dominación de las nacionalidades oprimidas y se apoya en un funcionariado que en estas mismas nacionalidades protege sus intereses de clase con esta mistificación.

      Estrictamente economicista, la cultura sindical y política de la izquierda fordista marginaba los aspectos culturales, ecológicos, lingüísticos y políticos inherentes al desarrollo y a la emancipación:

      En lo que respecta a las nacionalidades oprimidas, el economicismo de la izquierda fordista se revela negando o menospreciando la autodeterminación de los pueblos, convirtiendo así a los ciudadanos/nas del pueblo oprimido en "objeto" de la política socio-económica o de las decisiones emanadas, en instancias foráneas, por los demás. Esta cultura niega a los miembros de las nacionalidades y culturas diferenciadas su calidad de personas adultas, de sujetos sociales de su propia historia, de sujetos de su propia civilización.

      De esta manera, el economicismo de la izquierda fordista reduce a las personas de estas colectividades a la categoría de las "cosas vivas", negándoles su humanidad específica (su dimensión política,cultural, lingüística, afectiva, etc.) y ubicandoles en el estadio de meros "instrumentos" del proceso de producción.

      El economicismo fordista se revela así como una corriente ideológica que justifica de hecho el proceso civilizatorio (lingüístico, cultural, religioso) del dominador y que niega la humanidad específica del explotado/da, al que solo ve como sujeto de clase (en su concepción mas reducida) carente de identidad propia.

      En estas condiciones, la internacionalización y expansión mundial de la cultura sindical y política de la izquierda fordista a otros pueblos y sociedades del planeta configuró una parte substancial de lo que hoy se denomina como "Eurocentrismo".(7)

      Este Eurocentrismo finge liberar a los pueblos en un mundo que no es de éstos, sino del dominador, reduciendo, en su versión economicista, la cosmovisión de los pueblos oprimidos, de manera que transforma "la nueva civilización a crear" en la nueva "organización socio-económica" de la actual sociedad.

      El Eurocentrismo de la izquierda fordista universaliza el paternalismo, expandiendo una concepción del cambio social por el cual la izquierda occidental de los Estados-Nación, en forma mesiánica (considerando su concepción de progreso y de revolución como la única legítima) trata de liberar a las naciones oprimidas y a las clases desfavorecidas del planeta, olvidando que son éstas últimas el sujeto de su propia emancipación.

      El proyecto mas profundo del Eurocentrismo es insertar todo movimiento de emancipación en las coordenadas economicistas e individualistas de la civilización occidental, es decir, en la aceptación de ese modelo de civilización ya mentado, que estructurado en el imperialismo y en el Estado-Nación, avanza arrasando pueblos, carece de tolerancia y capacidad de diálogo hacia la "diferencia" y destruye la biodiversidad.

      5. La crisis del modelo fordista

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